Lorenzo Ferreira Monges, de 96 años, fue condenado a siete años de prisión por el homicidio doloso de su yerno, Miguel Irala Rivas. La defensa sostuvo durante el juicio que existió un forcejeo y un intercambio de disparos, pero las evidencias expuestas ante el Tribunal apuntaron a la utilización de una sola arma.

El Tribunal de Sentencia de Villarrica condenó a siete años de prisión a Lorenzo Ferreira Monges, de 96 años, por el homicidio doloso de su yerno Miguel Irala Rivas, de 45 años. No obstante, no irá a prisión hasta tanto se confirme el fallo.
Ferreira Monges cumplirá 97 años el próximo 30 de agosto y tenía 94 años cuando ocurrió el crimen, en junio de 2024, dentro de una vivienda ubicada en la compañía Potrero Villar, distrito de Coronel Martínez.
El Tribunal de Sentencia estuvo integrado por los jueces Miguel Cardozo, como presidente, Cristhian Giménez y Elsi Ortiz.
La condena pone fin a un juicio en el que la principal controversia giró en torno a la forma en que se produjo el homicidio. La defensa sostuvo que existió un forcejeo entre suegro y yerno y que ambos estaban armados, mientras que la Fiscalía afirmó que Irala Rivas fue sorprendido y recibió cinco disparos sin posibilidad de reaccionar.
Defensa sostuvo que hubo un intercambio de disparos
Durante el juicio, la defensa de Ferreira Monges planteó que Miguel Irala Rivas también tenía un arma y que se produjo un intercambio de disparos.
Un vecino incluso entregó una pistola a la Fiscalía y aseguró que pertenecía a la víctima.
Varios policías declararon, además, que luego del crimen Ferreira Monges les manifestó que había disparado contra su yerno porque “era él o yo” y que también les dijo “me anticipé”.
Sin embargo, las declaraciones policiales y las evidencias criminalísticas presentadas durante el juicio apuntaron a la utilización de una sola arma. La abogada defensora Mayra Giménez evitó dar declaraciones a la prensa.
Cinco vainillas percutidas en el revólver
Los agentes policiales señalaron que en la vivienda fue incautado el revólver atribuido a Ferreira Monges, que fue entregado por el propio acusado cuando llegaron los intervinientes.
El arma tenía cinco vainillas percutidas en el tambor. También fueron encontradas municiones de revólver en la escena y proyectiles de ese tipo en el cuerpo de Miguel Irala Rivas.
Durante la producción de pruebas tampoco fueron mencionados impactos, vainillas u otros rastros que permitieran sostener que una segunda arma había sido disparada dentro de la vivienda.
La fiscala Marta Leiva había adelantado durante el juicio que, para el Ministerio Público, la existencia de un intercambio de disparos estaba descartada.
“La defensa también menciona que había otra arma, pero para nuestra hipótesis eso está descartado. Con eso quieren demostrar que este señor se defendió, pero para nosotros no existió legítima defensa. Es un homicidio doloso”, había manifestado la fiscala.

Víctima estaba sentada cuando recibió los disparos
Otro de los elementos expuestos durante el juicio fue la trayectoria de los proyectiles.
Un agente de Criminalística explicó ante el Tribunal que los disparos habrían sido realizados desde una posición superior mientras Miguel Irala Rivas se encontraba sentado.
Las lesiones observadas en uno de sus brazos, con trayectorias que posteriormente alcanzaron el lado derecho del cuerpo, también eran compatibles con un levantamiento del brazo en un intento de protegerse de los disparos.
La Fiscalía sostuvo durante todo el juicio que Ferreira Monges había sorprendido a su yerno.
“Obviamente fue sorprendido por este señor y por eso pudo efectuarle cinco disparos, para acabar con su vida y evitar que reaccionara contra él”, había expresado Leiva durante la segunda jornada del juzgamiento.
Como posible trasfondo del crimen, el Ministerio Público mencionó un conflicto relacionado con el inmueble donde ocurrió el homicidio. La hija de Ferreira Monges y esposa de la víctima había comprado la vivienda de su padre.
Condenado a siete años
Finalmente, el Tribunal de Sentencia declaró culpable a Ferreira Monges y le impuso una pena de siete años por homicidio doloso.
Sin embargo, el Tribunal no ordenó su prisión tras dictar la sentencia, por lo que Lorenzo Ferreira Monges continuará en libertad mientras la condena no quede firme.
