Lorenzo Ferreira Monges, actualmente de 95 años, está acusado de matar de cinco disparos a su yerno Miguel Irala Rivas. La defensa sostiene que existió un forcejeo y un intercambio de disparos, pero las declaraciones policiales y criminalísticas producidas hasta el momento no respaldan esa versión.

Un hombre de 95 años afronta en Villarrica un juicio oral y público acusado de asesinar de cinco balazos a su yerno. Se trata de Lorenzo Ferreira Monges, quien está procesado por el homicidio doloso de Miguel Irala Rivas, de 45 años, esposo de una de sus hijas.
El crimen ocurrió en junio de 2024, dentro de una vivienda ubicada en la compañía Potrero Villar, distrito de Coronel Martínez, departamento de Guairá. Ferreira Monges no opuso resistencia cuando la Policía acudió a su vivienda y entregó voluntariamente el arma que utilizó, de acuerdo al relato de los policías intervinientes.
El juicio está a cargo del Tribunal de Sentencia integrado por los jueces Miguel Cardozo (presidente), Cristhian Giménez y Elsi Ortiz.
Durante la segunda jornada fueron escuchadas las declaraciones de vecinos, parientes, policías y agentes de Criminalística que intervinieron en la escena del crimen. El primer día ya había declarado la esposa de la víctima.
Fiscalía sostiene que la víctima fue sorprendida
La fiscala de Villarrica Marta Leiva sostiene que Ferreira Monges sorprendió a su yerno y le efectuó cinco disparos, sin que Miguel Irala Rivas tuviera posibilidad de reaccionar.
“Para nosotros no existió tal forcejeo. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de un hombre fallecido de 45 años, una persona fuerte y grande, mientras que el acusado tenía 94 años”, manifestó la representante del Ministerio Público.
Según la hipótesis fiscal, la diferencia de edad y de contextura entre ambos también permite descartar que el acusado haya logrado imponerse durante una pelea física prolongada.
“Obviamente fue sorprendido por este señor y por eso pudo efectuarle cinco disparos, para acabar con su vida y evitar que reaccionara contra él”, expresó Leiva.
La Fiscalía investiga como posible trasfondo del crimen un conflicto relacionado con el inmueble donde ocurrió el hecho. De acuerdo con lo expuesto por la agente fiscal, la hija del acusado y esposa de la víctima había comprado la vivienda de su padre.
Defensa habla de un forcejeo
La defensa viene sosteniendo durante el juicio una versión diferente. Plantea que existió un forcejeo entre suegro y yerno y que Miguel Irala Rivas también estaba armado.
Un vecino entregó otra arma, una pistola, a la Fiscalía. Y aseguró que la víctima habría mantenido un intercambio de disparos con Ferreira Monges.
Con esta versión, la defensa pretende sostener que el acusado reaccionó para protegerse ante una agresión.
Varios policías declararon que el hoy acusado les dijo que disparó contra su yerno porque “era él o yo”. También les dijo “me anticipé”.
Sin embargo, hasta la segunda jornada del juicio, las declaraciones producidas ante el Tribunal no respaldaron la existencia de un tiroteo.
La abogada defensora Mayra Giménez prefirió no brindar declaraciones a la prensa.
Evidencias apuntan hasta ahora a una sola arma
Los agentes policiales que declararon durante el juzgamiento señalaron que en el lugar fue incautado el revólver atribuido al acusado.
El arma, un revólver, tenía cinco vainillas percutidas en el tambor. También fueron encontradas municiones de revólver en la escena y proyectiles de ese tipo en el cuerpo de la víctima.
Hasta el momento, los intervinientes no mencionaron impactos, vainillas u otros rastros que permitan concluir que una segunda arma fue disparada dentro de la vivienda.
La fiscala Marta Leiva indicó que, para el Ministerio Público, la versión sobre la existencia de una pistola utilizada por la víctima está descartada.
“La defensa también menciona que había otra arma, pero para nuestra hipótesis eso está descartado. Con eso quieren demostrar que este señor se defendió, pero para nosotros no existió legítima defensa. Es un homicidio doloso”, afirmó.
Víctima habría recibido disparos mientras estaba sentada
Uno de los agentes de Criminalística explicó ante el Tribunal que la trayectoria de las heridas permite estimar la posición en la que se encontraban el tirador y la víctima.
De acuerdo con la exposición técnica, los disparos habrían sido realizados desde una posición superior, mientras Miguel Irala Rivas se encontraba sentado.
Las lesiones observadas en uno de sus brazos, con trayectorias que posteriormente alcanzaron el lado derecho de su cuerpo, son compatibles con un levantamiento de brazo como intento de protegerse de los disparos.
Estos elementos se contraponen, hasta esta etapa del juicio, a la versión de una pelea o de un forcejeo entre ambos.
No obstante, la producción de pruebas todavía no concluyó.
Fiscalía afirma que su hipótesis se fortalece
“Con cada declaración se va robusteciendo más esta hipótesis y se va aclarando la situación de cómo ocurrió este homicidio”, manifestó la fiscala Marta Leiva.
Destacó particularmente la exposición del personal de Criminalística, que describió ante el Tribunal los elementos encontrados en la escena y la posible mecánica del hecho.
Todavía deben declarar otros profesionales que participaron en los análisis técnicos, además del médico forense.
“Con eso nosotros, como Ministerio Público, cerraríamos este caso y vamos a estar pidiendo la condena, porque se demuestra efectivamente la responsabilidad del acusado en este hecho de homicidio doloso en contra de su yerno”, adelantó Leiva.
El juicio oral continuará el 6 de agosto, todavía con la producción de pruebas testimoniales. Lorenzo Ferreira Monges, por su avanzada edad, cuenta con medidas alternativas a la prisión.

