Un hombre que acumulaba cinco órdenes de captura por tentativa de asesinato, coacción grave y otros procesos penales, fue detenido en un allanamiento en su vivienda de Borja. La intervención dejó en evidencia que el procesado seguía viviendo en la ciudad, pese a que desde hace más de dos años la comisaría local alegaba que no lograban ubicarlo.

Se trata de Carlos Aguilera González (52), sobre quien pesaban órdenes de detención por tentativa de homicidio doloso, denuncia falsa, coacción grave y dos causas por frustración de la persecución y ejecución penal. Según el propio informe policial, los pedidos de captura fueron reiterados al menos seis veces entre febrero de 2024 y mayo de 2026.
Sin embargo, la versión que daba la Comisaría era que el hombre no podía ser ubicado porque se ocultaba en Paraguarí y no permanecía en Borja. Finalmente, el fiscal Martín Escalada solicitó el allanamiento y la comitiva encontró al acusado durmiendo en su domicilio. Aparentemente hacía una vida pública sin ser molestado por la Policía.
Las dos acusaciones por frustración de la ejecución penal surgieron porque el procesado habría vendido vehículos embargados para evitar su remate judicial y el pago correspondiente, explicó el fiscal Escalada. Por una de estas causas fue detenido durante el allanamiento.
El hombre cuenta con una condena firme de dos años y seis meses de prisión en la causa por coacción grave y el Juzgado de Ejecución había ordenado su detención porque no se presentó a una citación. También se dispuso su captura por no acudir a la audiencia preliminar en su acusación por denuncia falsa. En cuanto al caso por tentativa de homicidio doloso, la orden de detención era ya del 2014.
