En 2013 desaparecieron 4.250 toneladas de azúcar valuadas en más de USD 5 millones de la entonces Azucarera Iturbe. Aunque seguían en los silos del ingenio, estaban bajo certificados de depósito y warrants a favor de Ceregral SAECA. El segundo juicio oral debía ser este mes, pero fue postergado.

Fueron acusados por hurto agravado y lesión de confianza los entonces directivos: Fernando Campos, su esposa Emma Elena Codas, su cuñado Roberto Abelardo Codas Friedmann y su suegra Sara Estela “Chela” Friedmann (fallecida en 2022).
En octubre de 2021 un Tribunal de Sentencia absolvió a los acusados. Sin embargo, en junio de 2022 la Cámara de Apelaciones anuló el juicio. La defensa promovió una acción de inconstitucionalidad, rechazada por la Corte en julio de 2023. Aun así, un recurso de reposición y aclaratoria dilató hasta abril del 2024 el reenvío del expediente.
El segundo juicio oral fue fijado para el 11 de mayo pasado, pero se suspendió por falta de integración del Tribunal. La nueva fecha de inicio es la próxima semana, el martes 2 de junio.
“Cuando se hizo el primer juicio, la acusación fue por dos hechos punibles. Pero como pasaron más de 10 años, la acción penal por lesión de confianza ya prescribió. En el nuevo juicio, la Fiscalía sostendrá únicamente la acusación por hurto agravado”, explicó la fiscala Marta Leiva.
El hurto no solo afectó a la empresa tenedora de los certificados de depósito y warrants, sino también a cañicultores y sus acreedores. Parte del azúcar robado formaba parte del pago que la azucarera entregaba a productores de caña y además estaba comprometido como garantía de créditos.
La Azucarera Iturbe SA (AISA) estuvo inactiva casi 15 años. Cayó en quiebra por millonarias deudas con múltiples acreedores, entre ellos el Estado, además de otras causas penales por falsificación de documentos para simular garantías y estafar a bancos. En un remate en 2024, las maquinarias y el inmueble fueron adquiridos por Nehualco SA, que reacondicionó el ingenio para la producción de alcohol de caña.
